Desde que un sospechoso de nacionalidad afgana baleó la semana pasada a dos miembros de la Guardia Nacional en la capital del país, el gobierno del presidente Donald Trump ha anunciado una serie de políticas con el objetivo de dificultar el ingreso o permanencia de algunos extranjeros en el país.

El gobierno anunció la suspensión de las decisiones de asilo, la reevaluación de las solicitudes de tarjetas de residencia para personas originarias de países “de preocupación” y frenó la emisión de visas para afganos que colaboraron con las labores bélicas de Estados Unidos.

Días antes del tiroteo, un memorando indicaba que el gobierno reevaluaría los casos de todos los refugiados que ingresaron a Estados Unidos durante la presidencia de Joe Biden.

El esfuerzo intensificado por restringir la inmigración ha enfrentado fuertes críticas de los defensores de los derechos de los refugiados y de quienes trabajan con afganos, quienes afirman que equivale a un castigo colectivo. También aseguran que reabrir casos que ya han sido procesados es un desperdicio de recursos gubernamentales.

El gobierno federal asegura que las nuevas políticas son necesarias para garantizar que aquellas personas que ingresan al país, o que ya están aquí, no representan una amenaza para la seguridad.

A continuación, un vistazo a los principales cambios que se han dado a conocer en los últimos días:

Suspensión de todas las decisiones de asilo

El director de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, Joseph Edlow, publicó la semana pasada en la red social X que las decisiones de asilo quedarán suspendidas “hasta que podamos asegurar que cada extranjero sea investigado y examinado al máximo grado posible”.

Además de la publicación, no se ha presentado una guía formal, por lo que sigue habiendo pocos detalles sobre los planes.


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